Los nuevos Cínicos, nada nuevo bajo el sol.

El 15M, mayo del 68, los movimientos antiglobalización, Anonymous con sus máscaras de Guy Fawkes, movimientos okupas y anarquistas y Tyler Durden de El club de la lucha. Todos tienen en común que viven y se manifiestan buscando una alternativa a la sociedad capitalista, abolir el autoritarismo y ser más participativos. Para algunos de estos grupos solo se necesita un suelo donde poner una tienda de campaña y unos cuantos amigos, eso, es lo único necesario para sobrevivir. Lo que une a todos es que están en contra del sistema financiero y político actual, de la forma de vida que desarrollamos como consumidores de una sociedad capitalista.

La palabra Cínico tiene varios significados, el más común es el de “Una persona que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas”, pero aquí nos vamos a centrar en el significado que tiene como filosofía de vida: “Filosofía que nació en Grecia de la división de los discípulos de Sócrates, y de la cual fue fundador Antístenes, y Diógenes su más señalado representante”.

Los Cínicos eran una escuela filosófica cuya terapia chocaba frecuentemente con la política, Habitualmente nuestras emociones se derivan de nuestras propias convicciones, pero a veces provienen de la sociedad y de sus valores políticos y económicos. Los Estoicos y los Epicúreos no creían que el hombre tuviera fuerza para cambiar a la sociedad, el estoico se recluía en su independencia interna y los epicúreos se alejaban de la sociedad viviendo en comuna. Los cínicos, si creían que podían cambiarla. Su propuesta era abandonar la civilización, vivían de forma extrema y radical y dirigían sus críticas contra la civilización y sus valores sociales, morales y económicos. Fueron los primeros anarquistas de la cultura occidental que abogaban por la vuelta a una cultura más natural.

Tras la caída del Marxismo-Leninismo el cinismo ha vuelto a hacer acto de presencia, para muchas personas el sistema financiero y político está amañado debido a sus disfunciones y buscan una revolución. Las revoluciones han tenido siempre un alto componente emocional. Platón dijo que después de la revolución todos pensaríamos y sentiríamos lo mismo, se equivocó en parte. Durante las revoluciones la gente vive una experiencia comunal, podríamos llamarla tribal, donde todos los participantes se sienten una sola persona. Las revoluciones son una regresión a un sentimiento común primitivo que destruye a la burocracia y la tecnocracia de un sistema, pero tarde o temprano se te pasa el subidón de oxitocina y vuelves a casa, y al día siguiente vuelven las desconfianzas y los odios, Hay que construir nuevas burocracias, instituciones y tecnologías de control. Nada nuevo bajo el sol.

Thoreau, que se retiró unos años a una cabaña y renegaba del hombre civilizado decía que “Ser filósofo es algo más que albergar pensamientos sutiles, e incluso que fundar una escuela, es amar al sabiduría en grado suficiente para seguir sus dictados y vivir con sencillez, independencia, magnanimidad y confianza.

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