La vocación de un filósofo

Cuando a Musonio Rufo, uno de los Estoicos de la escuela Romana a la que también pertenecieron Epicteto, Séneca o el Emperador Marco Aurelio le preguntaron cuál es la mejor vocación que un filósofo puede adoptar el respondió que la de pastor, pastor de los que cuidan del ganado. Musonio no era pastor, pero con esta frase quería decir que ser un filósofo no es una vocación, no es un título.
La filosofía es amor por el aprendizaje y es una actitud vital. Una filosofía no se expresa mejor en palabras o libros, como mejor se expresa es en la forma de darla vida.
Esta concepción de la filosofía choca con lo que se entiende tradicionalmente, donde la filosofía se concibe como un conocimiento técnico y muy teórico. Pero la filosofía debe servir para incluir todo lo necesario para vivir bien.
Para bien o para mal la filosofía se ha fragmentado en ciencia, lógica y ética. A su vez, la La ciencia se ha fragmentado en miles de disciplinas especializadas; la lógica ahora es un subconjunto de las matemáticas, y la ética es una clase dada por el departamento de recursos humanos seguida de unas dinámicas y juegos muy divertidos en grupo.
En lugar de deambular por este mundo sin rumbo, una filosofía tradicional puede considerarse una forma de vida completa.

Un filósofo es aquel que vive en consecuencia.

Elige una escuela de filosofía y lee sobre ella, después, conviértete en filósofo.
Esperemos que el resultado de vivir esa filosofía sea una vida bien vivida.

Confesiones de un adicto al consumo

“Mi nombre es David y soy adicto al consumo”.

Antes de salirme del camino para seguir una filosofía de vida por voluntad propia estaba adscrito como la mayoría de nosotros, sin saberlo, a la filosofía oficial: el hedonismo ilustrado, y uno de mis incentivos era la adquisición de bienes: aplicaciones, cacharros y aficiones.

Una de mis aficiones era investigar y leer durante horas reseñas de productos sobre la mejor cámara sin espejo, lo importante e innovadora que era esa nueva app de la que todos los blogs hablaban o que novedades imprescindibles habían surgido en las aficiones que disfruto y que debían ser adquiridas para ser miembro de pleno derecho.

“Mi nombre es David y soy adicto al consumo”.

Cambiar es muy duro y requiere un largo camino, también requiere mucha voluntad y la necesidad de negar la filosofía oficial, algo que es muy difícil porque estamos completamente rodeados de mensajes que nos instan a ser consumidores. Yo todavía no lo he conseguido del todo y dudo que alguna vez lo consiga completamente, la tentación es continua.

La solución mas sencilla, como ocurre con muchos adictos a diferentes sustancias pasa por la completa abstinencia y buscarse aficiones o modificar las existentes en algo no consumista. el objetivo es evitar la excitación que produce hacer grandes planes con la siguiente adquisición que vamos a realizar porque este tipo de planes no son mas que una excusa que nosotros mismos nos damos para adquirir un nuevo producto. El verdadero motivo es ese: adquirir.

Abandonar el consumo impulsivo también requiere cambiar los hábitos y la forma en que disfrutamos de nuestras aficiones, pasando a un modelo gratuito o casi gratuito en el que disfrutamos sin realizar apenas adquisiciones, y aquellas que se realizan forman parte de un plan meditado y muy reflexionado. Obviamente hay que evitar aficiones o hábitos que requieran la quema continua de dinero o que no supongan un retorno de inversión material o metafísicamente hablando.

Mi camino está siendo ligeramente diferente, al abandonar la filosofía oficial del hedonismo ilustrado y practicar una filosofía mas relacionada con mi carácter y mi forma de ser como el estoicismo el abandono ha sido progresivo y mas bien por un convencimiento propio, uno de los primeros pasos que uno debe tomar como aprendiz estoico es abandonar todo deseo de aquello que no controlas, al menos de forma temporal, y eso incluye todo tipo de consumo.

Obviamente sigo consumiendo, a menos que sigas a la secta del perro (los cínicos) es imposible no ser un consumidor, pero en la actualidad me considero un consumidor mucho mas responsable y reflexiono sobre lo que adquiero o voy a adquirir, me creo mis propias reglas (heurística) y las sigo a raja tabla, y cuando cometo un pecado y compro algo de forma impulsiva reflexiono y no dudo en devolverlo o aprender de mi error para la próxima vez.

Introducción al Estoicismo

A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto.

– Dante, La Divina Comedia, Canto I

Todo se resume en que la vida es dura. También lo era hace más de 2000 años cuando el fenicio Zenón de Citio lo perdió todo en un naufragio y acabó en las calles de Atenas a miles de km de su casa sin nada que hacer, acabó hojeando libros en una librería, allí leyendo sobre Sócrates le impactó tanto que preguntó al librero donde podía conocer hombres como aquel, el librero señalando con el dedo a un filósofo que pasaba por allí, le dijo: “sigue a ese hombre”.
Zenón acabó estudiando en todas las escuelas filosóficas antes de fundar la suya propia, que fue denominada estoica porque se reunía con sus alumnos en la stoa poikilè o pórtico pintado que había en el Ágora de Atenas.


Una desgracia, algo que no desea nadie que le pase fue la causa del nacimiento de esta corriente filosófica, y es que ninguno de nosotros desea sufrir mala fortuna, o estar enfermo, o ser exiliado o sufrir una guerra, nadie desea ese destino, pero al final algo desagradable nos alcanzará.
No siempre tenemos control sobre lo que nos ocurre y los posibles golpes del destino que nos afectan, pero sí tenemos control sobre cómo encaramos ese destino.
El estoicismo nace de la necesidad de evitar el sufrimiento innecesario que causa el vivir, de obtener el control que necesitamos para encarar a ese destino fatal.

Esta filosofía floreció en Roma y Grecia durante 480 años y fue popular en todos los órdenes sociales, tanto entre la aristocracia como entre los esclavos debido a que era una filosofía con voluntad de servicio, útil cuando tienes miedo, sufres de ansiedad o sucumbes al pánico, te lamentas de tu destino o estás desesperado y quieres rendirte.
Hoy en día se utiliza el término estoico para definir a alguien que se mantiene en calma bajo presión o alguien que evita extremos emocionales, alguien valiente ante la adversidad. Pero aunque esto capta en parte varios aspectos del estoicismo, a veces de manera muy exagerada, el estoicismo es mucho más que una actitud.
El estoico busca obtener la Eudaimonía, la felicidad o paz de la mente entendida de forma muy similar al nirvana budista, Un estoico es un budista pero sin la actitud que caracteriza a estos últimos; es un budista con mala actitud.

Zenón y el resto de los que le siguieron enseñaban que debemos desarrollar la virtud, la auto mejora y el autocontrol, y puntualizo que la virtud no es como la entienden las monjas, contiene 4 virtudes cardinales:

  • La sabiduría práctica que es la forma de solventar situaciones complejas de una manera lógica, informada y calmada. La lógica es muy importante para un estoico.
  • La templanza, que es el ejercicio de la moderación en todos los aspectos de nuestra vida.
  • La justicia, debemos tratar a los demás con justicia, incluso cuando están equivocados.
  • El coraje, no se trata de ser valiente en circunstancias extraordinarias, también de encarar los retos diarios con claridad e integridad, a veces, hasta vivir es un acto de coraje.

Estas virtudes cardinales deben desarrollarse mediante ejercicios y práctica, no es una filosofía teórica, es una forma de ver la vida, de encarar nuestro destino con una actitud adecuada a las circunstancias y es extremadamente exigente porque somos muy falibles.

El objetivo es convertirnos en mejores personas y ser más resistentes a los golpes que nos va a dar la vida: la enfermedad, el despido, la humillación, la pobreza, la infamia… la muerte. Esta filosofía es un antiguo sistema de autoayuda que nos puede ayudar a convivir con nuestros problemas y a evitar y controlar la ansiedad y la ira.

Cuando alguien sufre ansiedad, llega a enloquecer, se comporta de forma totalmente irracional. Habitualmente, la gente que se encuentra alrededor parece tener la obligación de animarte: “No te preocupes, no es nada, todo esta bien, anímate”. Para un estoico, ese positivismo ingenuo, esas esperanzas no hacen más que alimentar nuestras emociones negativas y hacen que nos precipitemos desde mucho más alto si se produce una caída.

El camino estoico es muy diferente, se trata de buscar la calma, de decirse a sí mismo que el futuro es oscuro y que inevitablemente algo terrible va a ocurrir: Ese bulto puede ser cancer, irás a prisión, serás despedido, serás humillado. No se trata de ser un amargado y un pesimista, curiosamente, al pensar en un futuro en negativo se vive con más intensidad y otra perspectiva el presente, la humillación no es divertida, tampoco perder un trabajo o ser el objetivo de las risas de los demas, la práctica del estoicismo nos anima a estar preparados contra lo peor, contra todo aquello que el destino nos pueda lanzar, somos más fuertes de lo que pensamos.

Para aumentar nuestra voluntad y resistencia, nuestra capacidad de adaptación, los estoicos animan a ensayar el peor escenario posible mediante ejercicios prácticos, para darnos cuenta de que nada material es necesario para tener una vida feliz, algo que debemos entender si queremos comprender nuestra existencia.

La ira es otra de las emociones negativas con la que nos ayuda la práctica del estoicismo, para un estoico, alguien que sufre ira es un estúpido que no es consciente de su propia existencia.
Alguien normal no se enfada cada vez que le pasa algo malo, solo se enfada cuando es malo e inesperado, si lo vemos venir, no sufrimos ira, así que si de repente empieza a llover y nos empapamos, no nos enfadamos, porque sabemos que puede ocurrir, lo mismo debemos pensar de todas aquellas cosas que nos producen ira: la traición, la infamia, la falta de respeto, las humillaciones, los robos… uno deja de estar enfadado cuando descubre que es el objetivo de las miserias de la vida.

Aunque el estoicismo está centrado en la auto mejora, no es una filosofía egocéntrica, se preocupa por el bienestar de la sociedad y por el resto de la humanidad. Solo las personas que cultivan la virtud y el autocontrol en ellos mismos pueden ejercer cambios positivos en otros. A diferencia de Platón, que quería construir una utopía, el estoico trata de aceptar el mundo como es, es bastante tolerante.

Aunque durante siglos no ha habido instituciones formales podemos encontrar que han influenciado a la sicología moderna como la terapia cognitiva, tanto de la conducta como de los estados de ansiedad, y también a personas como Nelson Mandela, al cual, la lectura de las meditaciones de Marco Aurelio le sirvió de apoyo durante los 27 años que estuvo en prisión. El estoicismo es una filosofía natural y puede desarrollarse a partir de cero de nuestras experiencias personales, he conocido a gente que no sabe ni ha leído nada de los estoicos, pero que han desarrollado por su cuenta ideas que forman parte de esta filosofía a partir de sus experiencias personales. En muchos casos, la práctica del estoicismo sirve para dar orden al caos de las propias ideas internas, de hacer germinar un jardín del que nosotros mismos ya teníamos las semillas plantadas.

Es una introducción breve, pero por algún sitio hay que adentrarse en la selva.

Delegar o ser un imbécil

Delegar es de sabios

Todo el mundo estará de acuerdo conmigo en esto:

Si pones vallas alrededor de las personas, tienes ovejas.

Da a las personas el espacio que necesitan.

– Willian McKnight

Un líder debe delegar responsabilidades y propiciar que la gente utilice su iniciativa, para ello, debemos ser muy pacientes y tolerantes, si delegamos autoridad y responsabilidad en personas que son buenas realizando su trabajo, el trabajo se realizará a su manera, que no tiene que coincidir con la forma que nosotros tengamos de actuar en esa misma situación.

Todos somos falibles, y las personas en las que deleguemos cometerán errores, pero si esas personas tienen el conocimiento y la capacidad necesaria y suelen hacer las cosas correctamente, los errores que cometan no serán serios a largo plazo, y por supuesto esos errores afectarán al trabajo mucho menos que los errores cometidos cuando uno no proporciona a sus subordinados la autoridad necesaria y les dice continuamente como tienen que realizar tu trabajo y cumplir con sus tareas.

Las críticas que realizamos cuando tenemos a cargo a personas siempre son destructivas cuando se cometen errores, si no tenemos mucho cuidado matamos la iniciativa y desincentivamos a las personas a nuestro cargo.

Es esencial tener a nuestro lado gente con iniciativa para poder sobrevivir.

Es fácil estar de acuerdo con todo lo expuesto, y casi todo el mundo dirá que es lo que hay que hacer, pero no lo hacemos, a la hora de la verdad, muchos nos comportamos como verdaderos imbéciles, o sufrimos a algún imbécil, lo cual es mejor que serlo, la historia está llena de este tipo de tontos que todo lo quieren controlar y acaban arruinando a su equipo por una falta de moral y de principios, por no reflexionar en la diferencia que como seres humanos hacemos entre nuestro razonamiento y nuestros actos,  en no hacer nada por acortar esa diferencia.

El imbécil de Kasserine

El general Eisenhower, fue un gran líder, de esos que saben delegar, era parte de su éxito pues un hombre solo no puede gestionar todo lo que estaba bajo su mando, durante la operación Antorcha de la Segunda Guerra Mundial, uno de sus subordinados: el general de división Fredendall, de carácter fuerte, enérgico e irascible, no poseía la misma virtud sobre delegar tareas y autoridad que si caracterizaban a IKE, como se conocía a Eisenhower entre las tropas. Fredendall quería tener un control táctico directo de sus unidades, así que se pasaba por el forro a sus subordinados directos, los comandantes de división, saltándose la cadena de mando para tratar directamente con los coroneles al mando de las tropas. Personalmente, y hablo desde mi propia experiencia, no conozco nada que anule más la iniciativa y provoque más desidia en una persona que el que se salten una cadena de mando, ya sea en una empresa, en el ejército el deporte o dentro de una familia. Pero volviendo a Fredendall y sus escasas dotes de mando su puesto fue atacado por el ejército alemán de Rommel que estaba en retirada tras la derrota del Alamein, las tropas americanas, que no se habían preparado adecuadamente gracias a las continuas interferencias en el mando de su general se retiraron en desorden, Rommel apenas perdió media docena de tanques mientras el II ejército estadounidense las pasaba canutas.

Tener el pecho hinchado y una pose de líder porque se segrega mucha serotonina no nos convierte en seres más inteligentes.

De no ser un imbécil

Hay una gran diferencia entre lo que uno piensa y lo que hace, en un entorno somos racionales, mientras que bajo otro entorno distinto somos los primeros en engañarnos y justificar lo contrario a lo que pensaríamos racionalmente. Solo ejercitamos el pensamiento crítico bajo ciertos dominios, nos lavamos el cerebro a nosotros mismos con demasiada facilidad.

Así que si sufres a un imbécil, paciencia y tolerancia, y si eres tú el imbécil, o lo sospechas, reflexiona, te va a ayudar más que asistir a un seminario de liderazgo.

Las tres reglas para persuadirte

Como intenta todo el mundo meterte ideas en la cabeza:

  1. El Logos, es la lógica, utilizan los hechos, las evidencias y el razonamiento para fabricar argumentos y convencerte.
  2. El Ethos, es la ética, esta forma de persuasión utiliza la reputación y la honestidad como vehículo conductor, en ocasiones se usa a una tercera persona como estandarte de la idea que intentan introducir en tu cerebro,
  3. El Pathos, las emociones, intentan persuadirte mediante una aproximación emocional, quieren contagiarte una pasión o manipular mediante las emociones, no lo necesitas, pero lo quieres.

Unas formas de persuasión son más reprochables que otras, pero muchas veces depende del contexto y de nuestra propia forma de ver las cosas y de pensar, cuando intentan persuadirnos, debemos enfocarnos en los fines que pretende el persuasor, que pretende conseguir: dinero, reconocimiento, generosidad… y si los medios con los que pretende persuadirnos son lícitos o moralmente reprochables, después, toma una decisión.

La Técnica de aprendizaje de Richard Feynman

Si no puedes explicar algo de forma sencilla es que no lo has entendido bien.

– Albert Einstein

Como muchas de las cosas que leemos en internet, esta cita es falsa, no fue Albert Einstein quien la escribió originalmente, pero si la cogemos e invertimos su significado nos ofrece un consejo maravilloso que puede ser muy útil para aprender:

Si quieres entender algo bien, explícalo de forma sencilla.

Richard Feynman fue un gran científico y divulgador que ganó el premio Nobel de física por sus trabajos de electrodinámica cuántica, yo no creo en los premios, pero si eres curioso puedes ver los que le otorgaron durante su vida en su entrada de la wikipedia, en lo que si creo es en la capacidad de comunicación de este autor, sus libros son muy entretenidos y divulgativos, incluso uno de sus apodos con el que le conocían sus alumnos era el de “El gran explicador”. Feynman tenía una capacidad enorme de explicar conceptos complejos de forma sencilla.

Su sistema de aprendizaje es muy interesante. Para cada tema específico que el deseaba aprender, Feynman dedicaba un cuaderno o libro de apuntes en exclusiva en los que escribía las notas y conceptos que le ayudaran a mitigar la dificultad de aprender ese tema y dirigirle hacia la maestría. Comenzó esta costumbre cuando era un estudiante, preparando sus exámenes cogió un cuaderno y lo titulo “Cuaderno de cosas de las que no se absolutamente nada”. En el escribió sobre cada una de las materias que debía aprender y las reorganizó intentando llegar al núcleo de cada concepto.

La técnica Feynman se divide en 4 pasos:

  • El primero es escribir en un papel el título del concepto que quieres comprender.
  • El segundo es escribir y explicar ese concepto de la forma mas sencilla posible. No te detengas solo en el concepto, crea ejemplos y formas de aplicarlo en situaciones reales.
    Enséñaselo a alguien o pretende que lo estás haciendo.
  • La tercera parte es identificar aquellas partes de tu explicación que han quedado cojas y repasar, ya sea en guías y material de investigación o en nuestras notas hasta que podamos explicar estas áreas del concepto que han quedado oscuras. Son áreas que no has comprendido bien.
  • Y cuarto, localizar cualquier termino técnico que no esté explicado o que rompa el ritmo de una explicación sencilla y explicar esos términos técnicos con frases sencillas y comprensibles, como si estuvieran dirigidos a un niño, el objetivo es la sencillez.

Feynman decía que cuando comenzamos nuestro cuaderno de apuntes, las páginas del cuaderno están vacías, pero cuando comienzas a escribir tus notas en él, tu conocimiento comienza a crecer, lo que te lleva a tomar mas notas y a seguir escribiendo en el cuaderno.

El objetivo es trasladar lo que vas aprendiendo a algo concreto, lo que te permite seguir invirtiendo tu energía en seguir aprendiendo, liberar tu mente y almacenar esos conocimientos de forma mas profunda.

Esta técnica nos permite comprobar como de sólidos son nuestros conocimientos sobre un tema y a la vez nos alerta de las áreas que necesitamos fortalecer para poder comprender el tema que estamos aprendiendo. Nos ayuda a aprender algo nuevo, profundizar en un tema o estudiar para un examen, pues las partes que no podamos explicar de forma sencilla es que no las habremos comprendido del todo bien.

Como siempre comento en este blog, una de las partes más importantes de nuestra vida es la reflexión, la introspección de las decisiones que tomamos. «El primer principio es que uno no se debe engañar a sí mismo y uno es la persona más fácil de engañar» decía Feynman. Este sistema nos ayuda a reflexionar sobre lo que aprendemos y a comprenderlo totalmente, lo habremos interiorizado.

«Estudia mucho lo que sea de interés para ti y hazlo de la forma más indisciplinada, irreverente y original posible».

-Richard Feynman