Confesiones de un adicto al consumo

“Mi nombre es David y soy adicto al consumo”.

Antes de salirme del camino para seguir una filosofía de vida por voluntad propia estaba adscrito como la mayoría de nosotros, sin saberlo, a la filosofía oficial: el hedonismo ilustrado, y uno de mis incentivos era la adquisición de bienes: aplicaciones, cacharros y aficiones.

Una de mis aficiones era investigar y leer durante horas reseñas de productos sobre la mejor cámara sin espejo, lo importante e innovadora que era esa nueva app de la que todos los blogs hablaban o que novedades imprescindibles habían surgido en las aficiones que disfruto y que debían ser adquiridas para ser miembro de pleno derecho.

“Mi nombre es David y soy adicto al consumo”.

Cambiar es muy duro y requiere un largo camino, también requiere mucha voluntad y la necesidad de negar la filosofía oficial, algo que es muy difícil porque estamos completamente rodeados de mensajes que nos instan a ser consumidores. Yo todavía no lo he conseguido del todo y dudo que alguna vez lo consiga completamente, la tentación es continua.

La solución mas sencilla, como ocurre con muchos adictos a diferentes sustancias pasa por la completa abstinencia y buscarse aficiones o modificar las existentes en algo no consumista. el objetivo es evitar la excitación que produce hacer grandes planes con la siguiente adquisición que vamos a realizar porque este tipo de planes no son mas que una excusa que nosotros mismos nos damos para adquirir un nuevo producto. El verdadero motivo es ese: adquirir.

Abandonar el consumo impulsivo también requiere cambiar los hábitos y la forma en que disfrutamos de nuestras aficiones, pasando a un modelo gratuito o casi gratuito en el que disfrutamos sin realizar apenas adquisiciones, y aquellas que se realizan forman parte de un plan meditado y muy reflexionado. Obviamente hay que evitar aficiones o hábitos que requieran la quema continua de dinero o que no supongan un retorno de inversión material o metafísicamente hablando.

Mi camino está siendo ligeramente diferente, al abandonar la filosofía oficial del hedonismo ilustrado y practicar una filosofía mas relacionada con mi carácter y mi forma de ser como el estoicismo el abandono ha sido progresivo y mas bien por un convencimiento propio, uno de los primeros pasos que uno debe tomar como aprendiz estoico es abandonar todo deseo de aquello que no controlas, al menos de forma temporal, y eso incluye todo tipo de consumo.

Obviamente sigo consumiendo, a menos que sigas a la secta del perro (los cínicos) es imposible no ser un consumidor, pero en la actualidad me considero un consumidor mucho mas responsable y reflexiono sobre lo que adquiero o voy a adquirir, me creo mis propias reglas (heurística) y las sigo a raja tabla, y cuando cometo un pecado y compro algo de forma impulsiva reflexiono y no dudo en devolverlo o aprender de mi error para la próxima vez.

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