El Lecho de Procrustes

Cuenta el mito de Teseo que Polipemón, apodado Procrustes (el mutilador) era un bandido que vivía en Ática, invitaba a hospedarse a sus víctimas en su casa y les ofrecía lecho y comida para descansar durante la noche, en uno de los mitos más elaborados, el lecho que Procrustes ofrecía a sus víctimas se adaptaba al tamaño del invitado mediante un mecanismo, de manera que el lecho que ofrecía a los hombre pequeños era grande y el que ofrecía a los hombres altos era pequeño. Por la noche, cuando los invitados se acostaban, Procrustes ataba y amordazaba a sus víctimas, a los hombres pequeños los estiraba mediante un potro y terminaba descoyuntado para que se adaptaran al lecho y a los altos los serraba todas las partes de su cuerpo que sobresalían. Procrustes terminó siendo víctima de su propio invento, Teseo le acostó en el lecho y le cortó la parte del cuerpo que sobresalía: La cabeza.

procrustes

Este mito ha quedado como referente cultural, podemos echar un vistazo a nuestro alrededor y podemos aplicar la metáfora del lecho de procrustes a muchas de las leyes o situaciones que nos rodean y verás que tiene múltiples aplicaciones. Los lechos de Procrustes son normas arbitrarias que nos quieren implantar y que provienen de terceros, si no tenemos la capacidad de tumbarle en la cama y rebanarle la cabeza como hizo Teseo haríamos bien en evitarlos o ignorarlos en la medida de lo posible siempre que identifiquemos a uno.

Nota: A este mito también se le conoce como el lecho de Procusto.

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