El sobrevalorado hábito de las listas de tareas

La gran tendencia actual en cuanto a productividad se refiere es hacer listas de tareas adscrito a alguno de los sistemas desarrollados por algún experto, obviamente no se puede decir que tener una lista de tareas sea una cosa mala, pero sí que es cierto que todos los expertos de productividad mantienen que las listas de tareas son el fundamento principal de su religión. El gurú de la productividad David Allen es especialmente fanático con ellas. De acuerdo con Allen y el resto de seguidores religiosos que predican sus ideas, las tareas y obligaciones escritas en papel inmediatamente nos harán cesar la ansiedad y nos harán incrementar la concentración, es curioso que en los más de 5.000 años que han pasado desde la invención de la escritura nadie haya llegado a esa supuesta simple verdad hasta ahora.  Luego hay gente que piensa que cuantas más tareas meta en una lista mejor. En mi experiencia es un buen camino para ser inefectivo, he visto a gente lanzarse de tarea en tarea con la consigna de no tomar prisioneros y dejándote con la sensación de no haber solucionado nada, otros se lamentan de todas las tareas que no ha podido realizar cuando realmente ha realizado las más importantes y la gente que necesitaba de su atención se ha visto complacida cuando lo necesitaba.

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El problema de las listas de tareas es la fe con la que la gente las trata. Si sólo estás preocupado de lo que está escrito en la lista, o incluso si has ordenado tus tareas acorde a unas necesidades o prioridades, teniendo en cuenta que muchas de las tareas que se encuentran en la lista no se van a completar. ¿Cómo puedes estar seguro de que tienes las tareas correctas en la lista y con la prioridad adecuada? Al final todo depende de a que sistema de productividad prometas tu lealtad. Allen quiere que coloques la lista acorde a un sistema de conveniencia, las tareas que se pueden cumplir juntas deben colocarse juntas y enfatiza que coloques los elementos con una prioridad mayor en lo alto de esta lista. Stephen Covey, enfatiza que coloques las tareas más importantes para cumplir tus objetivos las primeras de la lista independientemente de la conveniencia.

Los libros de Allen y Covey son altamente populares, hasta yo me los he leído, pero la satisfacción que la gente clama al adherirse a sus técnicas de productividad no es la alegría de tener más tareas completadas, es la capacidad de estos gurús de convencer a la gente de que siguiendo sus consejos se convertirán en mejores personas.

Curiosamente en los últimos libros de Allen y Covey ambos autores sugieren que la finalidad real de todas estas listas y hábitos productivos es permitir que tengas tiempo para contemplar el sentido de la vida y tu único lugar en el universo. Como si estuvieran creando una nueva escuela para una filosofía de vida basada en la gestión del tiempo. Lo malo de esta filosofía de vida es que es de talla única.

3 opiniones en “El sobrevalorado hábito de las listas de tareas”

  1. El de Covey me lo compré hace ¿7? años por recomendación, y ahí sigue…

    Si tienes tareas claras y fijas tiene sus ventajas, pero en muchos entornos de trabajo altamente variables, las prioridades son efímeras y volátiles. A mí sólo me sirven como recordatorio de los trabajos pendientes de “machaca” que tengo, y me quitan poca presión, la verdad.

      1. El problema de estos libros es que solo cuentan historias plausibles para que tu te sientas bien, placebos, obviamente cuentan cosas de utilidad, pero es difícil no pensar que una lista o apuntar las citas en el calendario no es útil.

        Si sigue en la pila, es que no estás aplicando sus principios

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