Introducción al Estoicismo

A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto.

– Dante, La Divina Comedia, Canto I

Todo se resume en que la vida es dura. También lo era hace más de 2000 años cuando el fenicio Zenón de Citio lo perdió todo en un naufragio y acabó en las calles de Atenas a miles de km de su casa sin nada que hacer, acabó hojeando libros en una librería, allí leyendo sobre Sócrates le impactó tanto que preguntó al librero donde podía conocer hombres como aquel, el librero señalando con el dedo a un filósofo que pasaba por allí, le dijo: “sigue a ese hombre”.
Zenón acabó estudiando en todas las escuelas filosóficas antes de fundar la suya propia, que fue denominada estoica porque se reunía con sus alumnos en la stoa poikilè o pórtico pintado que había en el Ágora de Atenas.


Una desgracia, algo que no desea nadie que le pase fue la causa del nacimiento de esta corriente filosófica, y es que ninguno de nosotros desea sufrir mala fortuna, o estar enfermo, o ser exiliado o sufrir una guerra, nadie desea ese destino, pero al final algo desagradable nos alcanzará.
No siempre tenemos control sobre lo que nos ocurre y los posibles golpes del destino que nos afectan, pero sí tenemos control sobre cómo encaramos ese destino.
El estoicismo nace de la necesidad de evitar el sufrimiento innecesario que causa el vivir, de obtener el control que necesitamos para encarar a ese destino fatal.

Esta filosofía floreció en Roma y Grecia durante 480 años y fue popular en todos los órdenes sociales, tanto entre la aristocracia como entre los esclavos debido a que era una filosofía con voluntad de servicio, útil cuando tienes miedo, sufres de ansiedad o sucumbes al pánico, te lamentas de tu destino o estás desesperado y quieres rendirte.
Hoy en día se utiliza el término estoico para definir a alguien que se mantiene en calma bajo presión o alguien que evita extremos emocionales, alguien valiente ante la adversidad. Pero aunque esto capta en parte varios aspectos del estoicismo, a veces de manera muy exagerada, el estoicismo es mucho más que una actitud.
El estoico busca obtener la Eudaimonía, la felicidad o paz de la mente entendida de forma muy similar al nirvana budista, Un estoico es un budista pero sin la actitud que caracteriza a estos últimos; es un budista con mala actitud.

Zenón y el resto de los que le siguieron enseñaban que debemos desarrollar la virtud, la auto mejora y el autocontrol, y puntualizo que la virtud no es como la entienden las monjas, contiene 4 virtudes cardinales:

  • La sabiduría práctica que es la forma de solventar situaciones complejas de una manera lógica, informada y calmada. La lógica es muy importante para un estoico.
  • La templanza, que es el ejercicio de la moderación en todos los aspectos de nuestra vida.
  • La justicia, debemos tratar a los demás con justicia, incluso cuando están equivocados.
  • El coraje, no se trata de ser valiente en circunstancias extraordinarias, también de encarar los retos diarios con claridad e integridad, a veces, hasta vivir es un acto de coraje.

Estas virtudes cardinales deben desarrollarse mediante ejercicios y práctica, no es una filosofía teórica, es una forma de ver la vida, de encarar nuestro destino con una actitud adecuada a las circunstancias y es extremadamente exigente porque somos muy falibles.

El objetivo es convertirnos en mejores personas y ser más resistentes a los golpes que nos va a dar la vida: la enfermedad, el despido, la humillación, la pobreza, la infamia… la muerte. Esta filosofía es un antiguo sistema de autoayuda que nos puede ayudar a convivir con nuestros problemas y a evitar y controlar la ansiedad y la ira.

Cuando alguien sufre ansiedad, llega a enloquecer, se comporta de forma totalmente irracional. Habitualmente, la gente que se encuentra alrededor parece tener la obligación de animarte: “No te preocupes, no es nada, todo esta bien, anímate”. Para un estoico, ese positivismo ingenuo, esas esperanzas no hacen más que alimentar nuestras emociones negativas y hacen que nos precipitemos desde mucho más alto si se produce una caída.

El camino estoico es muy diferente, se trata de buscar la calma, de decirse a sí mismo que el futuro es oscuro y que inevitablemente algo terrible va a ocurrir: Ese bulto puede ser cancer, irás a prisión, serás despedido, serás humillado. No se trata de ser un amargado y un pesimista, curiosamente, al pensar en un futuro en negativo se vive con más intensidad y otra perspectiva el presente, la humillación no es divertida, tampoco perder un trabajo o ser el objetivo de las risas de los demas, la práctica del estoicismo nos anima a estar preparados contra lo peor, contra todo aquello que el destino nos pueda lanzar, somos más fuertes de lo que pensamos.

Para aumentar nuestra voluntad y resistencia, nuestra capacidad de adaptación, los estoicos animan a ensayar el peor escenario posible mediante ejercicios prácticos, para darnos cuenta de que nada material es necesario para tener una vida feliz, algo que debemos entender si queremos comprender nuestra existencia.

La ira es otra de las emociones negativas con la que nos ayuda la práctica del estoicismo, para un estoico, alguien que sufre ira es un estúpido que no es consciente de su propia existencia.
Alguien normal no se enfada cada vez que le pasa algo malo, solo se enfada cuando es malo e inesperado, si lo vemos venir, no sufrimos ira, así que si de repente empieza a llover y nos empapamos, no nos enfadamos, porque sabemos que puede ocurrir, lo mismo debemos pensar de todas aquellas cosas que nos producen ira: la traición, la infamia, la falta de respeto, las humillaciones, los robos… uno deja de estar enfadado cuando descubre que es el objetivo de las miserias de la vida.

Aunque el estoicismo está centrado en la auto mejora, no es una filosofía egocéntrica, se preocupa por el bienestar de la sociedad y por el resto de la humanidad. Solo las personas que cultivan la virtud y el autocontrol en ellos mismos pueden ejercer cambios positivos en otros. A diferencia de Platón, que quería construir una utopía, el estoico trata de aceptar el mundo como es, es bastante tolerante.

Aunque durante siglos no ha habido instituciones formales podemos encontrar que han influenciado a la sicología moderna como la terapia cognitiva, tanto de la conducta como de los estados de ansiedad, y también a personas como Nelson Mandela, al cual, la lectura de las meditaciones de Marco Aurelio le sirvió de apoyo durante los 27 años que estuvo en prisión. El estoicismo es una filosofía natural y puede desarrollarse a partir de cero de nuestras experiencias personales, he conocido a gente que no sabe ni ha leído nada de los estoicos, pero que han desarrollado por su cuenta ideas que forman parte de esta filosofía a partir de sus experiencias personales. En muchos casos, la práctica del estoicismo sirve para dar orden al caos de las propias ideas internas, de hacer germinar un jardín del que nosotros mismos ya teníamos las semillas plantadas.

Es una introducción breve, pero por algún sitio hay que adentrarse en la selva.

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