Hedonismo ilustrado y obsolescencia programada

Abandonar el hedonismo ilustrado necesita de una disposición mental, parar de consumir puede parecer una desventaja, puedes llegar a creer que tu sistema o tu calidad de vida decrecen, gran parte de presión para seguir siendo un hedonista ilustrado la tiene la obsolescencia programada.

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Hay 3 tipos de obsolescencia programada:

  • Obsolescencia del deseo
  • Obsolescencia de calidad
  • Obsolescencia funcional

Las dos primeras tienen como función motivarnos para comprar más, moral y éticamente son totalmente indefendibles y reprochables, el tercer tipo de obsolescencia puede tener la excusa de que se produce debido al progreso.

La obsolescencia del deseo es el principal arma de las marcas, sus departamentos de marketing siempre están intentando convencernos de que lo que tenemos no es suficientemente bueno y necesitamos un nuevo objeto con más y mejores características, es una táctica que podemos ver fácilmente en la industria textil donde cada temporada debemos seguir una moda distinta.

La obsolescencia de calidad es el proceso por el cual un objeto se manufactura teniendo en cuenta que se averiará tras un número determinado de usos o que sea muy difícil o imposible reparar teniendo que adquirir un nuevo objeto. Si una empresa produce un objeto magnífico, no tendrás necesidad de cambiarlo.

La obsolescencia funcional se produce debido a los avances tecnológicos, avances que muchas veces se producen con cuentagotas para poder exprimir a los consumidores cada cierto tiempo, el ejemplo más notable es el software, muchas veces nos vemos forzados a actualizar una pieza de software por incompatibilidades con los nuevos formatos de archivos.

Es muy fácil ser hedonista ilustrado, el sistema nos explota para que busquemos la satisfacción, pero solo durante un rato.

Si crees o sientes que la vida es algo más que adquirir objetos y bienes, quizás sea el momento de que busques una alternativa a la filosofía de vida que representa el hedonismo ilustrado.

En este blog, aparte de otras cosas, compartiré mi filosofía de vida, pero esa es la filosofía que a mí me funciona y que por supuesto no tiene que funcionarle a nadie más, pero quizás, lo que leas aquí, sirva de punto de inicio para construir tu propia filosofía de vida.

La difícil lucha contra el Hedonismo ilustrado

La sociedad capitalista y consumista nos tiene asediados, el sistema nos machaca continuamente con anuncios, el marketing funciona y no solo se trata de convencerte de que compres un producto en particular, se trata de tenerte distraído en un sistema de vida materialista en la cual ni reflexionas sobre las alternativas, intentan controlar tus hábitos de compra y tus decisiones.

La Pendiente

Es difícil de dejar de ser el perro de Pavlov o abandonar este laberinto para ratas cuando todo el sistema conspira para que te mantengas en el camino, no tenemos que olvidarnos de la presión social, nuestra sociedad crea juicios basados en lo que el vecino o un familiar tiene o deja de tener, es una forma de presión colectiva, los pobres copian a los ricos y los ricos a los famosos, ese es el camino, el sendero hacia la felicidad y la «buena vida”.

De hecho, como sociedad, nuestro concepto de felicidad es muy retorcido, se nos enseña que la felicidad es algo externo que podemos obtener realizando ciertas acciones o poseyendo ciertas cosas. Esto no podría estar más lejos de la verdad, la felicidad proviene del interior, no del exterior, y esto se puede probar gracias a que la adaptación hedónica también funciona a la inversa, cuando hemos perdido algo, pasado un tiempo volvemos a nuestro nivel base de felicidad, alguien que pierde un brazo, o se queda ciego acaba volviendo a ser feliz.

Otra fuerte señal de esta evidencia es que el incremento de riqueza o bienes en el mundo desarrollado ha tenido poco efecto en la mejora de nuestra felicidad, perseguimos constantemente objetos materiales en vez de disfrutar de los placeres simples y de mayor duración que la vida tiene para ofrecer.

Esto se debe al hecho de que andamos juzgando las ropas que llevamos, los aparatos que utilizamos, el lugar donde vivimos o la nómina que ingresamos y nos comparamos con los demás.

El que tenga más juguetes al morir, gana

Muchos de nosotros vivimos en el primer mundo, tenemos acceso a vastos recursos materiales y de conocimiento, pero en general no somos más felices, y la causa principal de esto es la adaptación hedónica, pero otra gran parte se debe a que no valoramos nuestra riqueza y estilo de vida de forma absoluta, lo valoramos de forma relativa a lo que hay en nuestro entorno, somos menos felices si el vecino tiene un mejor coche, un mejor salario, un mejor trabajo, niños más guapos y van a colegios que creemos son mejores.

El hedonismo ilustrado y el consumismo

En la sociedad occidental poca gente tiene una filosofía personal, una filosofía de vida, unas reglas personales que seguir para cumplir nuestro fin y encontrar fundamento a nuestra vida. La mayoría de nosotros sigue lo que algunos denominan como filosofía oficial del sistema capitalista: El hedonismo ilustrado.

Cuadro de jose luis lopez galvan
Cuadro de Jose Luis Lopez Galvan

El objetivo del hedonismo ilustrado es obtener placer viviendo acorde a las normas dictadas por la sociedad, se le denomina ilustrado porque ese placer debe ser controlado, tomar drogas o maltratar personas por simple diversión se sale de los límites establecidos por la sociedad, el hedonista ilustrado debe saber que ciertos placeres traen consigo consecuencias negativas. El otro hedonismo, el vulgar y no ilustrado, busca satisfacer los deseos de inmediato, como en el dicho “Primero mis dientes, luego mis parientes”.

Este tipo de filosofía de vida se fomenta debido a que vivimos en una sociedad capitalista y de consumo, un orden social que alienta la compra de bienes y servicios cada vez en mayores cantidades. Pagamos el estilo de vida de los que controlan la producción a cambio de rellenar nuestras vidas vacías con cierta apariencia de significado.

Uno de los problemas que hay con esta filosofía se encuentra en la propia definición de lo que es una sociedad de consumo, una sociedad en la que se estimula a las personas a que compren y consuman bienes, aunque no sean necesarios. Lo cual no es muy alentador como objetivo en la vida.

Durante la mayor parte de mi vida he seguido esta filosofía “oficial” de hedonismo ilustrado sin ser muy consciente de que lo hacía, sin un objetivo claro en la vida formé parte de este movimiento oficial al no saber elegir ni escoger. Idealmente un hedonista ilustrado busca el placer en objetos y actividades, es un explorador, un aventurero cuyo objetivo no solo es asegurar la propia satisfacción, sino potenciarla, mejorarla y elevarla, maximizando el placer experimentado. El hedonista ilustrado quiere convertirse en un Connoisseur, pero sin caer en la indolencia (La procrastinación, esa que algunos tildan de enfermedad) y el éxtasis. Un hedonista ilustrado quiere pasarlo bien, obtener placer de las cosas que le rodean y los méritos que obtiene, el placer como fin y fundamento en la vida, todo esto se puede resumir en una frase, disfruta la vida, carpe diem.

El objetivo de esta vida es coleccionar cosas o conseguir fama, respeto o admiración, un buen trabajo, familia, se nos motiva para trabajar duro, tienes que ganar un ascenso y mucho dinero para gastarlo en cosas que te crearán la ilusión de ser una persona completa y feliz al menos durante un rato.

El problema principal es que el hedonismo ilustrado es una utopía, La razón se debe a que los humanos nos adaptamos rápidamente al placer y al lujo y enseguida quedamos insatisfechos, a este proceso se le denomina adaptación hedónica.

La adaptación hedónica es un concepto muy simple, no importa cuánta riqueza y fama obtengamos, pasado un tiempo volvemos a nuestro nivel base de felicidad interna. Así que nos pasamos la vida comprando continuamente bienes y servicios porque enseguida terminamos saciados, pasado un tiempo puede que compres lo que compres nada te satisfaga y te haga feliz como ocurre con los adictos de larga duración.

Cuando llegas a esta conclusión, o la descubres, queda preguntarse si hay un modo mejor de vivir tu vida en esta sociedad.

Elogio de la Procrastinación de estilo Fabiano

Vivimos en una sociedad intervencionista en la cual es difícil otorgar valor a una persona por su no-acción, un médico que no te receta una pastilla para el resfriado y que te cures solo, el trabajador de una empresa que evita una pérdida o cualquier persona que evite una calamidad, como no se produce un desastre donde interviene un héroe, no se obtiene reconocimiento.

fabiomaximoEn nuestro mundo moderno la procrastinación es una conducta y una enfermedad que se debe curar. Si hacemos una búsqueda en google hay más de 350.000 entradas en español referidas a cómo combatir la procrastinación. En el mundo profesional incluso se considera una enfermedad, se supone que tienes que hacer algo, que tienes que actuar, que tienes que intervenir.

La sicología moderna asocia la procrastinación a un defecto de carácter y voluntad débil que desemboca en una falta de autocontrol.

En la Roma antigua Fabio y Marcelo fueron reverenciados por procrastinar y no intervenir, A Fabio le apodaron Cunctator, el que retrasa, el prudente, podríamos decir el que procrastina, se resistió a realizar una intervención o la retrasó hasta que tuvo opciones reales y no solo buenas palabras de su parte.

La procrastinación es una defensa natural, una forma de dejar que los acontecimientos sigan su curso en la naturaleza, y la naturaleza es mucho menos propensa a los errores que la intervención humana, la procrastinación te permite cambiar de parecer antes de comprometerte con decisiones irreversibles. “Vísteme despacio, que tengo prisa”. Es un elemento que también se encuentra en la filosofía oriental de Lao tse, en el concepto del Wu-wei, la acción a través de la inacción, que es la no-acción en el sentido de no forzarla.

Está claro que en el mundo moderno en el que vivimos existen los plazos, hay que cumplir horarios y fechas, ya sean laborales o administrativas, por mucho que la naturaleza siga su curso el papeleo no se hará solo, pero retrasar una actividad como visitar al médico por una cuestión no vital puede que sea un filtro natural.

Los gurús de la productividad y algunos sicólogos no se dan cuenta de que solo tenemos el instinto de procrastinar cuando no hay peligro para la vida. No creo que nadie procrastine mientras se quema su casa o está en medio de un desastre, solo procrastinamos con tareas y procedimientos que no son naturales.

El ser humano tiene dos grandes detectores de chorradas: El aburrimiento y la procrastinación y la sociedad moderna conspira constantemente para que eliminemos ambos.

Si la procrastinación es un impulso que produce falta de motivación y voluntad, para curar esa “enfermedad” basta con cambiar de entorno y buscar otros donde no tengamos que luchar contra nuestros impulsos. No es irracional el que procrastina, lo irracional es su entorno, y es en él donde debemos actuar.

Procrastinar forma parte de la sabiduría naturista que los antiguos filósofos occidentales y orientales ya supieron aprovechar y no siempre es malo como nos quieren hacer creer: La procrastinación es una defensa que tu cuerpo revela al verse atrapado en una tarea o procedimiento no vital.

Procrastinar nos debe servir para tomar decisiones de una manera natural y resistirnos al intervencionismo. Actuar sobre nuestro entorno y no sobre nosotros.

Una batalla que se evita, no puede perderse

“Hemos sido derrotados en una gran batalla” así se anunció en el foro de Roma la destrucción completa de un ejército de 15.000 Hombres en el lago Trasímeno por parte del ejército Cartaginés durante la segunda guerra púnica.

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En Roma se extendió el pánico y la desesperación y se nombró un dictador militar dotado del Imperium Supremo, una situación extremadamente rara y excepcional que otorgaba un gran poder al designado que fue Quinto Fabio Máximo. Lo primero que hizo Fabio fue recuperar la confianza y la normalidad en la propia Roma. Preparó defensas y dos nuevas legiones. Cuando se hizo cargo del ejército en campaña, este era un ejército numeroso para el estándar Romano Pero de una calidad bastante dudosa. Debido a su experiencia Fabio creía en la importancia de mantener el ejército bajo un control estricto y de que tuviera todos los suministros necesarios y adecuados para su mantenimiento. Por muy numeroso que fuera el ejército que Fabio tenía a sus órdenes no suponía ninguna amenaza para las veteranas tropas de Aníbal. Fabio se convirtió en la sombra de Aníbal en sus correrías por la península Itálica manteniéndose a un día o dos de él y utilizando sus conocimientos del terreno para encontrarse siempre en una situación favorable y de altura donde la ventaja de combate de la caballería Cartaginesa fuera anulada. Aníbal nunca intentó atacar a Fabio en un terreno favorable ocupado por los Romanos, aunque si intentó provocarle en varias ocasiones para entrar en combate o hacerle una emboscada. Fabio no cedió y mantuvo su táctica. Esa fue la manera de luchar que él tuvo contra Cartago. El control y la eficiencia de los suministros permitió a Fabio una ventaja en las escaramuzas y emboscadas que realizaba a los Cartagineses cuando estos saqueaban los campos de Italia.

La estrategia de Fabio Basada en la precaución era extremadamente impopular entre la élite Romana. Ocurría como ocurre ahora y como siempre ha ocurrido, glorificamos a los insensatos que están al mando y tienen un golpe de suerte con decisiones temerarias, intervencionistas que creen que es mejor hacer algo que no hacer nada, como si tuvieran una habilidad o una visión especial o fueran genios, pero desechamos a aquellas personas de carácter robusto que buscan sobrevivir sin exponerse al desastre mediante la no-acción.

En el fondo Fabio y Aníbal seguían la misma táctica, eran prudentes y sabían que una batalla que se evita, no puede perderse. Ambos evitaban enfrentarse en posible desventaja.

Finalmente Aníbal cometió un error y Flavio lo Explotó, acampando en un paso que cortaba la comunicación del ejército de Aníbal con sus bases y aliados y que Aníbal quería utilizar. Aníbal usó todo su ingenio y atravesó el paso de noche en una engañifa que ha quedado para la historia y que demuestra la capacidad de sus tropas y su habilidad como comandante. Aníbal era un genio y disponía de un ejército mucho mejor preparado y diestro que el Romano.

Fabio acabó su periodo de dictador muy criticado por su falta de arrojo, pero durante este primer mandato reconstruyó el ejército Romano sin perecer ante el genio militar de Aníbal. La consecuencia de esta destitución fue un desastre para Roma llamado Cannas.

Después del desastre de Cannas, Marco Claudio Marcelo se hizo cargo del ejército Romano con un estilo mucho más atrevido y mucho mas agresivo que Fabio, y aunque atacó de forma muy agresiva, tomaba muchas precauciones. Aníbal fue incapaz de engañarle como había hecho con otros comandantes Romanos.

En este sentido, el estilo de mando cauteloso de Fabio y el más atrevido de Marcelo eran bastante parecidos. Pues ambos sometían a sus ejércitos a un férreo control.

Fabio, que comandaba junto a Marcelo continuó evitando enfrentarse a un ejército en terreno abierto, donde pensaba que no iba a derrotar a su enemigo, pero fue atacando a su enemigo de forma indirecta, con la esperanza de ir debilitándolo de forma gradual.

Debido a sus diferente formas de hacer la guerra a Marcelo y Fabio los acabaron llamando “La espada y el escudo de Roma”

El Origen

En el año 218 a. C. Aníbal cruzó los Alpes y descargó toda su violencia sobre Italia. Roma respondió a ese ataque como era habitual, con una estrategia directa y agresiva. Esta estrategia comenzó a desmoronarse casi de inmediato. Para la mayoría de los comandantes romanos, la invasión de Aníbal era una oportunidad excelente para cubrirse de gloria derrotando a ese gran enemigo, todos ellos mostraron grandes dosis de entusiasmo para entrar en combate con el ejército cartaginés en cualquier lugar y bajo cualquier condición.

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Cerca del río Tesino, Escipión (padre del que más tarde será conocido como El Africano) fue barrido con una facilidad insultante por la caballería púnica. Superior en número y preparación a la caballería y la infantería ligera del ejército romano. Como consecuencia las tribus galas del norte de Italia se aliaron con Aníbal.

Los romanos, siguieron empecinados en obtener una victoria rápida y decisiva, enviaron a otro cónsul, Tiberio, al mando de un ejército que debería reforzar las posiciones de Escipión y derrotar al cartaginés. El resultado fue una grave derrota ante el imparable avance de los ejércitos de Aníbal en la conocida como batalla del Trebia.

Aníbal, comandaba un ejército experimentado que se enfrentaba a unas legiones romanas inexpertas que confiaban más en la terquedad y la valentía individual que en la táctica.

La búsqueda del reconocimiento rápido, de la gloria, causó la destrucción de vidas y el sufrimiento de muchos, si miramos a nuestro alrededor veremos muchos ejemplos modernos de esta misma situación no sólo en ámbitos militares, la familia y el trabajo están llenos de héroes. Quizás no produzcan daños irreversibles, pero muchos tienden a pensar en ser la solución del problema y ganar el reconocimiento y la gloria que ellos creen que se merecen.

Roma se salvó gracias a la actuación de los cónsules Fabio y Marcelo, nunca lograron infligir una derrota decisiva a los cartagineses, pero si evitaron lo contrario, que Aníbal causara una derrota decisiva a Roma. A menudo sus victorias eran pequeñas y de rango menor, y casi siempre, se enfrentaron a aliados de Aníbal sin entrar en contacto directo con el experimentado y profesional ejército cartaginés. De esta forma debilitaron el poder de Aníbal gradualmente.

No se trata de tener éxito, de vencer a toda costa, por diferentes razones puede que no esté en nuestra mano. Porque aunque seamos la mano que dirige, puede que no seamos los únicos  implicados. A veces, la solución está en sobrevivir, en simple y llanamente evitar que algo nos haga daño, al final, la naturaleza trata de eso, de sobrevivir, no de salir victorioso con una corona de laurel en la cabeza interviniendo cada vez que se nos presenta la ocasión.