Aprende durante toda tu vida

Hay tres maneras de adquirir sabiduría: primero, por reflexión, que es la más noble; segundo, por imitación, que es la más fácil; y tercero, por experiencia, la más amarga.

– Confucio

Todas las culturas están de acuerdo en que una de las virtudes más preciadas que un ser humano puede adquirir a lo largo de su vida es la adquisición de sabiduría, aprender de continuo y analizar lo que ocurre a nuestro alrededor, un aprendizaje que se demuestra en las acciones que realizamos de forma cuidadosa y reflexiva.

La vida puede ser un viaje de descubrimiento de continuas maravillas, para descubrirlas debemos explorar, aprender y probar cosas nuevas, a veces limitamos nuestro aprendizaje a ciertos bloques temporales en nuestra vida, la infancia es un bloque muy importante a nivel de los sentidos, en una etapa posterior seguimos con un aprendizaje formal que supuestamente termina preparándonos para la vida laboral, si tenemos suerte, podemos conseguir un buen trabajo y adquirir los conocimientos y la competencia necesaria para navegar por la vida con soltura. El incentivo para seguir aprendiendo no es obvio para nosotros y muchas veces nuestro propio ego es también un contra incentivo (nos creemos que ya lo sabemos todo).

Cuando aprendemos una competencia o una disciplina particular nuestro nivel de habilidad inicial comienza con la ignorancia y según avanzamos en conocimientos y habilidad entraríamos en el campo de la competencia conversacional, de ahí pasaremos a la competencia operacional y posteriormente nos convertimos en profesionales, si seguimos aprendiendo de nuestra propia experiencia y de lo que vemos a nuestro alrededor podríamos llegar a ser maestros en ese conocimiento o habilidad. Para muchas personas alcanzar la competencia operacional en nuestro trabajo nos hace suficientemente felices. Podemos desenvolvernos con soltura y no gastar más energía en continuar aprendiendo.

Simplemente nos acomodamos y dejamos de aprender.

Una vez que hemos alcanzado ese punto es fácil dejarnos llevar por el ocio pasivo, un ocio que apenas requiere energía y no nos obliga a pensar; siempre podemos dar una excusa y razonar que no tenemos tiempo de aprender nada, pero como Confucio dijo podemos aprender y descubrir de tres maneras y dos de ellas son mediante la experiencia y la reflexión, está última es la forma más importante de aprendizaje y descubrimiento.

Aprende algo nuevo cada día, no importa lo pequeño que sea, pues a lo largo de toda una vida la aplicación de ese pequeño conocimiento puede ser de un gran beneficio a largo plazo.

Para convertirnos en aprendices eternos hay dos principales caminos, el primero a través de nuestras propias experiencias, lo cual no siempre es deseable si esta experiencia proviene de un fracaso, el segundo de estos caminos es aprender de los fracasos de los demás, ya sea a través de la lectura, escuchando u observando las acciones de otros, es una forma de aprendizaje indirecto mucho más efectiva, pues no sufrimos los embates de ese fracaso.

Es desaconsejable querer aprender leyendo sobre los éxitos de los demás, pues nos puede convertir en víctimas de la falacia narrativa, la creación de historias plausibles para explicar los hechos; siempre encontraremos una bonita historia para explicar cómo alguien ha logrado el éxito cuando quizás únicamente ha tenido a la Diosa Fortuna de su lado. Hay que aprender, pero reflexionando cual es la forma mas efectiva de obtener conocimiento.

La elección de aprender a lo largo de nuestra vida es una de las grandes elecciones que pueden crear diferencias en nuestra vida a largo plazo, y es algo nuestro, algo que solo nosotros podemos decidir.

Aplica la regla del 80/20 en tu vida diaria.

Aplicar la regla del 80/20 en nuestra vida diaria.

El universo está en desequilibrio y solo unas pequeña parte de nuestras acciones generan la mayoría de resultados que obtenemos, en un artículo anterior comenté que la regla del 80/20 nos dice que el 80% de nuestro rendimiento proviene del 20% de nuestro esfuerzo. Es un principio extensivamente usado en la industria y en los negocios, pero podemos usarlo también en nuestra vida diaria. La regla principal, como siempre, es la reflexión, eso que nadie hace por que no está de moda en nuestra sociedad donde todo lo que nos rodea nos dice lo que tenemos que hacer y cómo comportarnos.

En la empresa se utiliza la regla del 80/20 para ganar eficiencia y productividad, y eso es genial, pero aplicarlo de la misma manera en nuestra vida diaria puede convertirnos en seres altamente eficientes pero poco eficaces, el trabajo, la industria y los negocios son hijos del hombre, pero el hombre, es hijo de la naturaleza, hay que jugar con el desequilibrio a nuestro favor sabiendo lo que somos, y no somos máquinas. Teniendo esto en cuenta, y según la regla del 80/20, el 80% de nuestro tiempo lo malgastamos, así que sabiendo que lo vamos a malgastar juguemos con ventaja, reflexionemos en que vamos a malgastarlo, no se trata de optimizarlo para producir más, se trata de desperdiciarlo con un sentido y a la espera de que a largo plazo incluso ese tiempo perdido nos beneficie. Por lo tanto hay que reflexionar en que malgastar ese tiempo, evitar por ejemplo la búsqueda consciente de fama o reconocimiento o cualquier tipo de prestigio, bastante la buscamos de forma inconsciente, son cosas que vienen y van y que realmente no controlamos nosotros, para hacer un trabajo lo mejor es ser eficiente y productivo, pero para mejorar en algo, lo mejor es tomar el camino largo, tomarnos todo el tiempo que sea posible, paladear cada momento, profundicemos en lo que queremos aprender o hacer fuera del trabajo. Lo mismo ocurre con las amistades, si aplicamos la regla del 80/20 sobre nuestras amistades, veremos que el 80% de ellas son superficiales y banales, o peor aún, gente que se quiere aprovechar de nosotros, no es cuestión de ir llamando una por una a esas personas que pertenecen a ese 80% y decirle que dejamos de ser amigo suyo para ser más eficientes con el resto de nuestras amistades, pero si podemos tener claro con quien queremos pasar más tiempo y disfrutar de la compañía de ese 20% que si es más importante para nosotros, dedicando el tiempo que se merece cada uno de ellos. Centrémonos en los amigos y familiares que nos aportan algo a nuestra vida. Al final necesitamos del Ying y el yang para que nuestra vida sea plena. No debemos vivir un 100% de nuestra vida de forma estresante y altamente productiva o viceversa, una vida de hastío y pasividad, así que de lo que se trata es de malgastar ese 80% de tiempo en cosas que nos llenen ya sea de belleza estética, historias, la poesía o la calceta, en general cualquier cosa que nos agrade, y si es de forma activa, mejor.

De la misma forma podemos analizar:

  • Las Apps de nuestro móvil, la gran mayoría solo ocupan espacio y apenas las usamos.
  • La ropa de nuestro armario, nos ponemos siempre la misma ropa, hay un montón que nunca nos ponemos.
  • Los libros que leemos, ser más selectivos con su calidad, acabar un libro malo es malgastar un tiempo precioso que podría haber servido para leer un buen libro.
  • Las fotos que hacemos en vacaciones, ¿de verdad necesitas 400 fotos diarias que solo ocupan espacio y no vas a volver a ver después de volcarlas?
  • El tiempo que dedicamos a ver la TV, es un tiempo precioso para gastar en otras actividades menos pasivas.

La lista puede ser enorme, solo hay que reflexionar sobre su aplicación.

La Regla del 80/20

El Principio de Pareto o del 80/20 se refiere a que en cualquier situación que se nos presente, es muy probable que haya cosas mucho más importantes que otras. La hipótesis inicial es que del 80% de los resultados o de un rendimiento proceden el 20% de las causas.

Esta fórmula no es rígida, es más, esos valores son arbitrarios, hay veces que las proporciones son del 70/30 o del 67/1, pero si que es muy raro observar que el 50% de las causas nos lleven al 50% de los resultados.

La naturaleza se encuentra en desequilibrio, pocas cosas son importantes.

Vilfredo Pareto era un economista italiano que a finales del siglo XIX encontró la pauta que lleva su nombre, analizando el reparto de tierra en Italia descubrió que el 80% de la tierra pertenecía a una minoría del 20% de la población. Puede que esto no parezca sorprendente, siempre hemos visto esos desequilibrios, pero encontró dos cosas que consideró significativas, una que la relación era matemática y estable entre la proporción de personas como porcentaje total y la cantidad de ingresos o de riqueza de que disfrutaba ese grupo, si el 20% de la población controlaba el 80% de la riqueza, se podría analizar que el 10 disfrutaría del 65%, el 5% del 50, la cuestión no reside en los porcentajes, ya he comentado que son arbitrarios, si no en el hecho de que la distribución de la tierra entre la población estaba totalmente desequilibrada.

El segundo descubrimiento es que esta pauta de desequilibrio se repetía invariablemente cada vez que analizaba datos relativos a periodos distintos o a países diferentes, ya fuera Italia u otro país del que tuviera datos, encontraba la misma pauta repitiendose una y otra vez, un desequilibrio a todos lo niveles entre el porcentaje de tierra y el porcentaje de sus propietarios.

Aunque lleva el nombre de Pareto, fue el economista Joseph Juran el que encontró su aplicación en todo tipo de fenómenos. El Principio del 80/20 establece que una minoría de causas, de contribuciones o de esfuerzos conducen a una mayoría de resultados, de rendimientos o de recompensas.

Literalmente quiere decir que el 80% de nuestro rendimiento en el trabajo proviene del 20% de nuestro tiempo. Por lo que cuatro quintos de nuestro esfuerzo, es decir, prácticamente la totalidad, son casi irrelevantes. Obviamente es justo lo contrario de lo que a uno le gustaría encontrar.

Hay un desequilibrio entre las causas y los resultados, entre las contribuciones y los rendimientos, entre los esfuerzos y las recompensas.

La regla o Principio del 80/20 está actualmente muy implantada sobre todo en el mundo de los negocios y de la industria, hasta donde yo he visto funciona, y es curioso aplicarla y pensar sobre ella en diferentes ámbitos incluidos los personales, por ejemplo el 20% de nuestra ropa es la que nos ponemos el 80% de las veces. Puede que no sean esas cifras exactas, pero el desequilibrio se produce, pensar y aplicar esta regla nos puede servir para simplificar nuestra vida, si hay un montón de ropa que no me pongo, ¿para que diablos la quiero? Su aplicación puede servir para algo más que reducir costes y aumentar la efectividad de una línea de producción, aplicarla en el terreno personal puede llevar muchas ventajas: aficiones, bienes materiales, tiempo de ocio, simplemente hay que ser imaginativo y ver como estamos malgastando ese 80%. Ya que lo vamos a malgastar debido a que se va a producir ese desequilibrio, que sea en algo interesante.

Escuelas para la vida

Desde que comencé Cunctator, he hablado de varias formas de ver la vida y de vivirla, de sentirla, incluso de buscarle sentido, es lo que se denomina filosofía de vida. Para la mayoría de la gente de la calle la filosofía está estigmatizada, suena a académicos reunidos hablando de forma muy seria sobre cosas incomprensibles, lamentablemente durante gran parte del siglo XX parece haber sido así, antiguamente la filosofía estaba dirigida al hombre de la calle y era eminentemente práctica, su lugar parece haber sido ocupado por la psicología y la autoayuda.

La ventaja que tenemos como hombres modernos es que a día de hoy disponemos de una gran cantidad de disciplinas para ayudarnos acerca de las cosas sustanciales de la vida: Las relaciones sociales, la fortuna, el trabajo, nuestros deseos y ansiedades.

tenemos a nuestro alcance la psicología, la filosofía y la cultura como herramientas para la búsqueda de una vida plena. No tenemos que conformarnos con la filosofía oficial del hedonismo ilustrado, evitemos los dogmas y reflexionemos, sigamos el consejo de Sócrates: “Una vida sin examen no merece la pena ser vivida” hagamos introspección y apliquemos el “Conócete a ti mismo”. La psicología conductual, la terapia cognitiva, la inteligencia emocional, El estoicismo, el epicureísmo, el escepticismo, los cínicos, el budismo, el Tao… nos proporcionan herramientas para conseguir una vida plena y consciente, muchas de estas escuelas para la vida comparten ideas o las han incluido de las demás, por ejemplo, la terapia cognitiva incluye muchos de los ejercicios estoicos para tratar depresiones o el shock postraumático de los soldados en una guerra.

Reflexiona sobre tu vida, sé que no está de moda, pero sigue esta simple heurística: No sigas las modas.

Los nuevos Cínicos, nada nuevo bajo el sol.

El 15M, mayo del 68, los movimientos antiglobalización, Anonymous con sus máscaras de Guy Fawkes, movimientos okupas y anarquistas y Tyler Durden de El club de la lucha. Todos tienen en común que viven y se manifiestan buscando una alternativa a la sociedad capitalista, abolir el autoritarismo y ser más participativos. Para algunos de estos grupos solo se necesita un suelo donde poner una tienda de campaña y unos cuantos amigos, eso, es lo único necesario para sobrevivir. Lo que une a todos es que están en contra del sistema financiero y político actual, de la forma de vida que desarrollamos como consumidores de una sociedad capitalista.

La palabra Cínico tiene varios significados, el más común es el de “Una persona que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas”, pero aquí nos vamos a centrar en el significado que tiene como filosofía de vida: “Filosofía que nació en Grecia de la división de los discípulos de Sócrates, y de la cual fue fundador Antístenes, y Diógenes su más señalado representante”.

Los Cínicos eran una escuela filosófica cuya terapia chocaba frecuentemente con la política, Habitualmente nuestras emociones se derivan de nuestras propias convicciones, pero a veces provienen de la sociedad y de sus valores políticos y económicos. Los Estoicos y los Epicúreos no creían que el hombre tuviera fuerza para cambiar a la sociedad, el estoico se recluía en su independencia interna y los epicúreos se alejaban de la sociedad viviendo en comuna. Los cínicos, si creían que podían cambiarla. Su propuesta era abandonar la civilización, vivían de forma extrema y radical y dirigían sus críticas contra la civilización y sus valores sociales, morales y económicos. Fueron los primeros anarquistas de la cultura occidental que abogaban por la vuelta a una cultura más natural.

Tras la caída del Marxismo-Leninismo el cinismo ha vuelto a hacer acto de presencia, para muchas personas el sistema financiero y político está amañado debido a sus disfunciones y buscan una revolución. Las revoluciones han tenido siempre un alto componente emocional. Platón dijo que después de la revolución todos pensaríamos y sentiríamos lo mismo, se equivocó en parte. Durante las revoluciones la gente vive una experiencia comunal, podríamos llamarla tribal, donde todos los participantes se sienten una sola persona. Las revoluciones son una regresión a un sentimiento común primitivo que destruye a la burocracia y la tecnocracia de un sistema, pero tarde o temprano se te pasa el subidón de oxitocina y vuelves a casa, y al día siguiente vuelven las desconfianzas y los odios, Hay que construir nuevas burocracias, instituciones y tecnologías de control. Nada nuevo bajo el sol.

Thoreau, que se retiró unos años a una cabaña y renegaba del hombre civilizado decía que “Ser filósofo es algo más que albergar pensamientos sutiles, e incluso que fundar una escuela, es amar al sabiduría en grado suficiente para seguir sus dictados y vivir con sencillez, independencia, magnanimidad y confianza.

Carnéades el escéptico llega a Roma

Alrededor del año 155 a.C., Atenas envió a Roma a sus 3 filósofos más famosos como embajadores, el objetivo de esta embajada era solicitar un favor político al Senado romano, se había impuesto una multa a los ciudadanos de Atenas por la destrucción y el saqueo de la ciudad de Oropo (una ciudad cercana a Atenas) y querían convencer a Roma de lo injusta que era esa multa. Uno de estos tres embajadores era el filósofo Carnéades de Cirene, director de la Nueva Academia que era la sucesora de la fundada por Platón tres siglos antes. Esta escuela filosófica se había convertido en un semillero de escepticismo en el mundo antiguo.

Carnéades aprovechó la visita par dar una serie de conferencias, en realidad ese era su objetivo principal. Los jóvenes romanos, ansiosos de imitar los modales y de adquirir cultura griega se congregaron para oírle, en su primera conferencia Carnéades ofreció una brillante argumentación de la justicia basada en los conceptos de Platón y Aristóteles y como su aplicación debería ser la principal motivación del hombre, los jóvenes romanos quedaron cautivados, la conferencia fue edificante, elocuente y enérgica, aunque solo era parte de lo que se proponía Carnéades.

Durante la segunda conferencia Carnéades estableció la llamada “doctrina de la incertidumbre del conocimiento” hablando de la forma más elocuente a su público. ¿Cómo? se contradijo y se refutó a sí mismo con argumentos convincentes, Los jóvenes romanos le escucharon hablar de la injusticia fomentada a la hora de buscar la justicia, de nuestros comportamientos injustos sobre los débiles, el discurso agradó a la juventud que le escuchaba y finalmente se persuadió de que la justicia debería ser la última de las motivaciones del hombre. En el fondo Carnéades no quería convencer a nadie de la injusticia, solo pretendía demostrar que toda conclusión dialéctica carece de garantía.

La mala noticia para Carnéades y sus ideas es que Catón el viejo (el censor) estaba también entre la audiencia, ya era bastante mayor, y era una persona muy intolerante. Catón representaba el austero, firme y brutal carácter que Roma demostraba ante sus enemigos, siempre vivió de forma muy sencilla y era muy austero, en la administración de sus cargos fue extremadamente honrado y no permitía el soborno, cuando estuvo en el poder reprimió el lujo y los banquetes. Hizo que su esposa amamantara los hijos de los esclavos para que siendo hermanos de leche, amasen a sus hijos. En el trato con los esclavos era cruel y déspota, no soportaba que fueran amigos y siempre los encizañaba entre ellos, cuando cometían una falta grave el mismo los ejecutaba estrangulándolos. Catón era brutal, rígido y tradicional, odiaba que los jóvenes estudiaran griego o imitaran su cultura, temía que la juventud de Roma deseosa de esa elocuencia de Carnéades y de otros filósofos abandonara el honor y la gloria que promovía la cultura militar romana, reunió al Senado y lo convenció para que expulsaran a los tres embajadores y los jóvenes no tuvieran más ideas que no fueran las de obedecer las leyes y al Senado. Un buen romano debía ser imperialista, insensible, obediente y puritano, los filósofos como Carnéades podían abrir una brecha ideológica en la población.

Parece ser que finalmente la embajada cumplió su objetivo y la multa fue rebajada.

Carnéades no era el primer escéptico de la época clásica, pero este incidente es el más famoso de esta escuela filosófica, no sólo era un escéptico, era un dialéctico, una persona que nunca se comprometía con ninguna de las premisas que utilizaba para argumentar ni con ninguna de las conclusiones que extraía de dichas premisas. Para muchos fue un inmoral y un oportunista, para sus seguidores su vida fue un enfrentamiento continuo contra la idea de una única verdad.

El escepticismo ha evolucionado a través de la historia en pensadores como el filósofo medieval árabe Al-Ghazali, Hume, Kant y Popper. Para mi las ideas de estos filósofos han tenido mucha utilidad y aplicación principalmente en entornos empresariales, donde encontramos esa verdad única en muchas partes.

La primera enseñanza de los escépticos era que nada puede aceptarse con certeza, se pueden alcanzar conclusiones con diferentes grados de probabilidad, y de esta manera obtener una una guía par la conducta, un escéptico es un probabilista.

Una enseñanza secundaria que nos puede enseñar esta historia es que las ideas y la verdad pueden retorcerse hasta que consigamos nuestros objetivos, no ocurre así con una pieza de torno o con la instalación de una ventana, el trabajo manual tiene menos flexibilidad para hacer encajar lo que queramos. Siempre podemos crear una historia plausible para explicar un hecho y los escépticos enseñan a ser indiferentes a este tipo de historias.