La Regla del 80/20

El Principio de Pareto o del 80/20 se refiere a que en cualquier situación que se nos presente, es muy probable que haya cosas mucho más importantes que otras. La hipótesis inicial es que del 80% de los resultados o de un rendimiento proceden el 20% de las causas.

Esta fórmula no es rígida, es más, esos valores son arbitrarios, hay veces que las proporciones son del 70/30 o del 67/1, pero si que es muy raro observar que el 50% de las causas nos lleven al 50% de los resultados.

La naturaleza se encuentra en desequilibrio, pocas cosas son importantes.

Vilfredo Pareto era un economista italiano que a finales del siglo XIX encontró la pauta que lleva su nombre, analizando el reparto de tierra en Italia descubrió que el 80% de la tierra pertenecía a una minoría del 20% de la población. Puede que esto no parezca sorprendente, siempre hemos visto esos desequilibrios, pero encontró dos cosas que consideró significativas, una que la relación era matemática y estable entre la proporción de personas como porcentaje total y la cantidad de ingresos o de riqueza de que disfrutaba ese grupo, si el 20% de la población controlaba el 80% de la riqueza, se podría analizar que el 10 disfrutaría del 65%, el 5% del 50, la cuestión no reside en los porcentajes, ya he comentado que son arbitrarios, si no en el hecho de que la distribución de la tierra entre la población estaba totalmente desequilibrada.

El segundo descubrimiento es que esta pauta de desequilibrio se repetía invariablemente cada vez que analizaba datos relativos a periodos distintos o a países diferentes, ya fuera Italia u otro país del que tuviera datos, encontraba la misma pauta repitiendose una y otra vez, un desequilibrio a todos lo niveles entre el porcentaje de tierra y el porcentaje de sus propietarios.

Aunque lleva el nombre de Pareto, fue el economista Joseph Juran el que encontró su aplicación en todo tipo de fenómenos. El Principio del 80/20 establece que una minoría de causas, de contribuciones o de esfuerzos conducen a una mayoría de resultados, de rendimientos o de recompensas.

Literalmente quiere decir que el 80% de nuestro rendimiento en el trabajo proviene del 20% de nuestro tiempo. Por lo que cuatro quintos de nuestro esfuerzo, es decir, prácticamente la totalidad, son casi irrelevantes. Obviamente es justo lo contrario de lo que a uno le gustaría encontrar.

Hay un desequilibrio entre las causas y los resultados, entre las contribuciones y los rendimientos, entre los esfuerzos y las recompensas.

La regla o Principio del 80/20 está actualmente muy implantada sobre todo en el mundo de los negocios y de la industria, hasta donde yo he visto funciona, y es curioso aplicarla y pensar sobre ella en diferentes ámbitos incluidos los personales, por ejemplo el 20% de nuestra ropa es la que nos ponemos el 80% de las veces. Puede que no sean esas cifras exactas, pero el desequilibrio se produce, pensar y aplicar esta regla nos puede servir para simplificar nuestra vida, si hay un montón de ropa que no me pongo, ¿para que diablos la quiero? Su aplicación puede servir para algo más que reducir costes y aumentar la efectividad de una línea de producción, aplicarla en el terreno personal puede llevar muchas ventajas: aficiones, bienes materiales, tiempo de ocio, simplemente hay que ser imaginativo y ver como estamos malgastando ese 80%. Ya que lo vamos a malgastar debido a que se va a producir ese desequilibrio, que sea en algo interesante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.