No leas libros que te prometan el éxito

No leas libros que te prometan el éxito o que aumenten tus ingresos.

Siempre he sido un ávido lector y he devorado libros, pero hay que tener cuidado, podemos leer mucho y acabar siendo unos ignorantes ilustrados, podemos leer mucho y mal, y lo más peligroso son las novedades pues el tiempo es el mejor y mayor filtro de chorradas publicadas, la verdad es que si uno quiere leer bien lo mejor es concentrarse en la viejas obras que aun hoy se publican, por algo será. Aun así siempre tenemos recomendaciones o leemos en un post de alguien que respetas sobre los mejores libros del año pasado o sobre los libros que fulano o mengano recomienda y te pica la curiosidad, pero antes de acabar leyendo un tordo de proporciones épicas y teniendo en cuenta que el tiempo escasea como para dedicarlos a libros vendidos al peso, yo sigo unas cuantas reglas heurísticas, no dudo no solo en no leerlo sino también en abandonar el libro a las primeras de cambio si en cualquier momento leo que este libro te proporcionará las claves del éxito o que si sigo los consejos de este Gurú quintuplicaré mis ingresos. Podríamos llenar cada año un contenedor de basura con las novedades de libros dedicada y dirigida a la gente que cree que tener éxito es lo más de lo más pero en general son libros sin sustancia que parecen escritos enlazando frases típicas: “Si quieres puedes”, “Trabajar duro es la clave”, “Haz primero lo primero”, “Sé feliz y estarás motivado” y que no tienen ninguna base empírica o son de dudosa procedencia, es el «esto funciona porque te lo digo yo que soy muy listo».

En general todos estos libros tienen varios problemas, la mayoría de estos nos muestran un sesgo común: El efecto halo. que fue descrito por primera vez por un psicólogo durante la primera guerra mundial y que es la tendencia de las personas a hacer deducciones acerca de rasgos específicos de las personas basados en una impresión general, de esta manera creamos historias plausibles y coherentes con los objetivos que se pretenden conseguir. Un ejemplo lo tenemos en muchos libros de negocios o biografías de personajes de éxito, han llegado a conseguir ese éxito gracias a unas características: trabajaron duro, o resulta que todos eran bajitos, o jugaban con piezas Lego de pequeños, o llevaban gafas, y gracias a ello obtuvieron el éxito y ganaron millones de euros. La mayoría del contenido de estos libros es intoxicación debido al efecto halo, pero una correlación no implica causalidad, en muchos casos aplicamos una serie de características y habilidades a la gente o las empresas de éxito y otras diferentes a quien fracasa, pensemos en Steve Jobs, tuvo éxito y fue reconocido, era una persona inteligente, trabajadora, exigente, metódica, etc, igual que millones de personas en este mundo, vuelvo a repetir: Una correlación no implica causalidad, y lo mismo ocurre con el fracaso, si Steve Jobs hubiera fracasado se le conocería por su despotismo, egoísmo, irascibilidad y otro montón de adjetivos negativos que se aplican a las personas que fracasan, dudo que el éxito o el fracaso tengan que ver con unas características que muchos de nosotros poseemos y esta claro que la gran mayoría de las personas que comparten esas increíbles características de éxito sigue madrugando para ocupar su puesto de trabajo sin salir en la portada de ninguna revista o formar parte de un libro de éxito.

Con el tema de los ingresos pasa tres cuartos de lo mismo, es mas, me parece una burda y simple estrategia de marketing que no merece la pena ni discutir.

Aparte de estos principales defectos, todos estos libros suelen estar degenerados por una falta de principios morales y éticos, se centran en obtener unos resultados arbitrarios y subjetivos sin tener en cuenta nuestra actitud moral, si reflexionamos sobre ello, algunos proponen cosas que no están bien.

Resumiendo: La mayoría son libros que beben de la modernidad en los que todos sus conceptos se pueden resumir en unas cuantas páginas y que sus autores o editores alargan hasta la náusea, donde se nos cuentan historias plausibles que buscan encajar con nuestros deseos.

Y lo mismo puedo decir de muchos blogs.

No leas las noticias

No leas ni veas las noticias, no sigas las noticias de ninguna forma.

Hace años tomé la determinación de no leer ni ver noticias ni programas de actualidad, hastiado del bombardeo mediático y de una frustración constante decidí que lo mejor era alejarme de algo que me proporcionaba sentimientos negativos y que solo añadía ruido en mi vida, así que tome la sana decisión de racionar la llegada de información y solo recibirla de la forma más natural posible como en la peluquería, las comidas familiares o las pausas para el café de la boca de los demás.

En general la información que se distribuye a diario no tiene significado y su única función es distraernos y entretenernos. Pero el problema no es que sea inútil, es que por lo general es tóxica.

Ahora me sorprendo cuando veo a la gente comentando las noticias que a los tres días habrán quedado enterradas por un nuevo flujo de sucesos.

Los medios nos modelan y son modelados por lo que le interesa al público que quiere que ciertos hechos reciban una amplia cobertura. Estas organizaciones de medios de comunicación trabajan para asegurar un flujo de noticias preocupantes. Como han demostrado los científicos que se ocupan de este tipo de comportamientos como Daniel Kahneman los seres humanos damos demasiada importancia a los pequeños riesgos (o los ignoramos del todo, no hay término medio) así que somos muchas veces nosotros de forma indirecta los que exigimos a los empresarios de la información que las noticias y los informativos estén llenos de temas y expertos los cuales ejercen una influencia gigantesca sobre nosotros: El miedo. Cuando es al revés e intentan tranquilizarnos, siempre sospechamos que de una forma u otra alguien está interesado y conspira. Es una situación irreal, se glorifica lo anecdótico y se muestra una realidad virtual que nada tiene que ver con el mundo en que vivimos.

Antiguamente, lo anecdótico era información, pero hoy ya no es así y los medios de comunicación nos inculcan la ilusión de que entendemos el mundo porque ellos nos lo explican pero el resultado es que nos convierte en neuróticos.

Con esto no estoy diciendo que ignores toda la información, siempre hay periodistas profesionales y reflexivos, personas que merece la pena ver y leer, pero si implica que nos centremos en los hechos y no en las noticias que leemos. Además en la era de internet es prácticamente imposible aislarse de todos los flujos de información, en muchos casos hay que utilizar un filtro voluntario y no pinchar enlaces.

Además no consumir información procesada por los medios de comunicación tiene grandes beneficios, evitamos la neurosis y ganamos en imperturbabilidad (curiosamente es una de las virtudes estoicas), somos como un soldado en calma ante el fuego enemigo, serenos e inmunes al ruido provocado por la información sin importancia.

El segundo beneficio, es que obtenemos un tiempo precioso que podemos dedicar a leer algo más duro, la lectura de información es una lectura de consumo, se digiere fácilmente y no suponen ningún reto intelectual, así que podemos dedicar ese tiempo a leer o consumir autores que nos superen en conocimiento y así aprovechar ese tiempo para ser más listos.

Si quieres convencerte puedes hacer una prueba muy sencilla, lee un periódico o las noticias de hace un año y verás lo irrelevantes que son ahora independientemente del alarmismo que levantaron.